|
![]() |
|
La Depresión y la Ansiedad en las Personas con Espina BífidaLa Depresión y la Ansiedad en las Personas con Espina Bífida - en PDF Es normal estar triste, melancólico o ansioso de vez en cuando; esto le sucede a todo el mundo. Pero cuando la depresión empieza a interferir en su vida y no se le pasa por sí sola, probablemente necesite tratamiento médico. ¿Cómo distinguir la tristeza o el nerviosismo que simplemente es una parte ocasional e inevitable del ser humano, de la depresión o la ansiedad que necesita intervención y tratamiento? Algunas veces no es tan fácil. Por ejemplo, veamos estos dos adolescentes y lo que está sucediendo en sus vidas. Cómo se diagnostica David* es un muchacho de 18 años que, como Annie, ha estado teniendo problemas en la escuela. De hecho, se retiró de la universidad después de reprobar unos cuantos cursos. Tiene poco apetito y poca energía, pasa la mayor parte del tiempo sentado viendo televisión y sintiéndose culpable por haber fracasado en la universidad. Aunque David tenía amigos en la escuela secundaria, no conocía a nadie en la universidad y ahora casi no tiene amigos. Ha descuidado su arreglo personal, ya no disfruta de las aficiones ni de las actividades que antes disfrutaba, no sostiene la mirada ni bromea de la manera que solía hacerlo y de cierto modo se ve monótono. ¿El diagnóstico? Depresión. Después de tres semanas tomar el antidepresivo fluoxetina, los síntomas de David mejoraron notablemente. *No son sus verdaderos nombres. Para diagnosticar la depresión es muy importante conocer los antecedentes del paciente: los problemas y los trastornos médicos, las medicinas que toma, los antecedentes familiares y el ambiente actual. ¿Hay antecedentes familiares de depresión? ¿Qué está pasando en el hogar? ¿Han habido tensiones recientemente? ¿El paciente está aislado, o tiene muchos amigos? ¿Disfruta de actividades que son normalmente agradables? ¿Duerme bien? Los médicos también pueden enterarse de muchas cosas al interactuar con sus pacientes. ¿La persona se ve deprimida? ¿Mira a los ojos? Si un proveedor de salud sospecha que hay depresión, se hacen dos preguntas de evaluación:
Si la persona responde que sí a cualquiera de estas dos preguntas, o a ambas, se ordenan más pruebas. Algunas veces, se puede averiguar mucho haciendo una simple pregunta: ¿Está deprimido? Pocos médicos le preguntan a las personas si están deprimidas, y si lo están, si han pensado suicidarse. Es muy importante hacer estas preguntas. Para los padres, la pregunta más reveladora puede ser: ¿Cómo está afectando esto el funcionamiento de mi hijo? ¿Duerme bien? ¿Cómo está su apetito? ¿Le interesa lo que solía interesarle? ¿Es capaz de ir a las clases, hacer las tareas, estudiar y concentrarse? Síntomas de la depresión clínica Causas de la depresión Probablemente, la teoría más aceptada en este momento es que la depresión es causada por trastornos en l funcionamiento de ciertos neurotransmisores. Los neurotransmisores son sustancias químicas que mandan señales de un nervio a otro. Aunque se han descubierto muchos neurotransmisores, la investigación médica ha identificado tres en particular que controlan el estado de ánimo: la norepinefrina, la serotonina y la dopamina. La depresión es más común en las mujeres, en parte debido a las diferencias hormonales. Algunos estudios indican que las probabilidades de depresión aumentan en quienes tienen espina bífida. Los jóvenes con espina bífida corren mayor riesgo de sentirse deprimidos y tener baja autoestima, y es más probable que piensen en el suicidio. Entre quienes tienen trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención (ADHD, por sus siglas en inglés) o trastornos de aprendizaje hay un mayor índice de depresión, posiblemente causado por los repetidos fracasos escolares, problemas de autoestima o incluso a causa de un desequilibrio químico. Las personas de climas norteños tienden a tener más depresión, sobre todo durante el invierno. El estrés, especialmente el crónico, se relaciona con la depresión. El estrés puede ser por algo que esté pasando en el hogar o en la escuela, o razones médicas, tales como una cirugía. No es de sorprenderse que la depresión sea más común después de una pérdida significativa como la muerte de un abuelo/abuela. La baja autoestima se relaciona con la depresión y por eso quienes tienen espina bífida tienden más a estar deprimidos. Otros factores psicológicos que aumentan el riesgo de depresión son un menor apoyo social y el aislamiento. El acostumbrarse a sentirse impotente ante algo también contribuye a la depresión; es decir, cuando se siente que no hay nada que se pueda hacer para mejorar la situación. Por ejemplo, imaginemos a un estudiante de 8º grado que se empeña en hacer amigos pero sus esfuerzos no dan resultado. Después de un tiempo, deja de intentarlo y se da por vencido. Incluso después de comenzar en su nueva escuela con nuevos compañeritos, no trata de hacer amigos porque se acostumbró a sentir que no puede cambiar la situación.Ansiedad: la hermana de la depresión Cómo tratar la depresión y la ansiedad Para tratar la depresión pueden necesitarse medicamentos y terapia psicológica. Actualmente los medicamentos más usados son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI en inglés), entre ellos Prozac, Paxil, Zoloft, Effexor y Serzone. Pero ellos pueden tener efectos secundarios que a veces pueden ser graves. Unas palabras de advertencia: no interrumpa estas medicinas repentinamente sino que vaya disminuyendo la dosis. Dejar de tomar las medicinas súbitamente puede causar mareos, fatiga, dolor de cabeza, náuseas o insomnio. La terapia psicológica (incluyendo un método llamado terapia cognitiva-conductual) puede ser crucial, sobre todo con la ansiedad. La terapia también sirve si la persona tiene baja autoestima o tiene un sentimiento de impotencia aprendido. A veces es muy útil que toda la familia reciba terapia. Las medicinas por sí solas no mejorará la autoestima ni eliminará los comportamientos que se basan en la impotencia aprendida. ¿Por cuánto tiempo se trata la depresión con medicinas? Depende. Para alguien que tiene una depresión leve por primera vez, el tratamiento se mantiene por dos o tres meses y luego se disminuye gradualmente la dosis. Para alguien con una depresión más severa, un ambiente familiar difícil, baja autoestima o que no se está cuidando muy bien, se receta tanto medicina como terapia, las cuales por lo general deben continuar al menos de tres a cuatro meses. La depresión puede ser diferente para cada persona pero normalmente los médicos tratan de no recetar medicinas a los niños por más de seis meses, aunque hay casos en que el tratamiento se puede extender mucho más. Cómo conseguir ayuda Colaborador de esta hoja informativa: Gregory S. Liptak, MD, MPH ¿Tiene alguna pregunta? Esta información no constituye un asesoramiento médico. Dado que los casos específicos pueden apartarse de la información general presentada en este documento, la SBA aconseja a los lectores consultar a un médico u otro profesional calificado. Revisado: abril de 2007 Asociación de Espina Bífida 4590 MacArthur Boulevard, NW Suite 250 Washington, DC 20007-4226 |